Gnosis y misticismo

Gnosis significa el conocimiento, usualmente de verdades profundas, interiores, espirituales, basado en la experiencia directa. Los seres humanos han buscado el conocimiento espiritual desde el principio del tiempo. Parecemos estar motivados por tres impulsos básicos: supervivencia, placer y conocimiento.

Nuestra historia está llena de grandes líderes espirituales, desde el Buda a Cristo, que enseñaron en dos niveles diferentes: el exotérico y el esotérico. La Gnosis y el misticismo están relacionados con los aspectos esotéricos de la religión. Es una aproximación interior, de la parte derecha del cerebro, intuitiva, al conocimiento espiritual. Se basa en nuestra propia experiencia directa, individual, de lo Divino, desde nuestro interior. Este conocimiento no se enseña en ni se puede adquirir de las iglesias exotéricas institucionales de hoy en día. Más bien, se obtiene en un viaje espiritual interior que debemos hacer personalmente. Es un estado de ser, de unión permanente con lo Divino. Nos hacemos uno con la Fuente que está al mismo tiempo dentro y más allá de este mundo físico. Esta fuente no es ni masculina ni femenina, sino que los engloba y sobrepasa.

Todo lo que buscas ya está dentro de ti. Está allí continuamente y si le das tiempo y estás quieto, se te revelará. Que tu ser esté centrado en la bondad, lo Divino, que está dentro de ti. Como dijo Cristo: "El reino de Dios está dentro de vosotros". Eres una gota de lo Divino cuya finalidad es hacer encajar el Océano Divino en tu gota, mientras estás encarnado aquí en la Escuela Tierra. El fin de la vida es armonizar con lo Divino.

Sólo hay un todoinclusivo y todopoderoso principio, vida, ser, existencia, mente, Espíritu... Todas nuestras almas están unificadas en este único Gran Espíritu. Estáte quieto y conoce a este Gran Espíritu. ¡Medita! Toda la evolución es una elevación de energía, de vibración, hacia refinamientos más complejos, hacia una mayor unidad con el Espíritu. Todos somos manifestaciones materiales del pensamiento creativo Divino que con su pensamiento da vida a todo. Creamos nuestra propia realidad con nuestros pensamientos. La realidad es el pensamiento fijado en el tiempo y el espacio, y basado en la Ley de Causación (Karma). Necesitamos conocernos a nosotros mismos como Espíritu.

Estamos separados del Espíritu porque no reconocemos nuestro enemigo interior. Necesitamos saber que nuestro auténtico enemigo está dentro de nosotros y que puede ser vencido. Este enemigo es nuestro propio miedo o cisma interior o compromiso, o el que no nos rendimos realmente al Gran Espíritu. Éste nos pone a prueba en la vida, dándonos oportunidades de vencer nuestros enemigos interiores y unirnos permanentemente con Él. ¡Que pases todas las pruebas!

La gente ignorante se identifica con cosas externas: las posesiones materiales, la posición social, los hijos, el trabajo, el hogar, etcétera. El YO real es la conciencia (Espíritu) que es pura, eterna y dichosa. Esta conciencia es el testigo o el iluminador de todas las cosas ilusorias, desde los objetos externos hasta nuestro ego interior. La soledad y la meditación ayudan a controlar los sentidos (gusto, olfato, tacto, vista y oído) que nos vinculan con el mundo o la realidad externos. Cuando se controla a los sentidos, se controla a la mente; cuando se controla a la mente, se controla al ego. Al control del ego le sigue la unión con el Espíritu (Dicha). Necesitamos desarrollar una "des-pasión" por todos los objetos externos y un desapego al cuerpo, los sentidos y la mente. El apego a cualquiera de éstos nos ata a la realidad externa y nos impide unirnos con el Espíritu. El Espíritu es la sabiduría, la pureza y la eternidad; el Espíritu está más allá del tiempo, el espacio y la causación. Y así tenemos que estar nosotros también para unirnos permanentemente. Tenemos que aprender a pasar por la vida (la Escuela Tierra), pero mantenernos por encima de ella, como Testigos.

Estáte quieto, medita y céntrate en la luz interior. Pregúntate: "¿Quién soy?" Date cuenta de que no eres mente, cuerpo o emociones. Eres Espíritu. ¿Cómo pueden las emociones afectarte? Eres el testigo de estas emociones. Nada puede perturbarte... Pregunta: "¿Por qué ha surgido este pensamiento? ¿A quién le concierne? ¿Quién soy?"

La meditación crea un vórtice de quietud en el que pueden descender la armonía y el amor. La fuente de toda vida es el amor mismo. Tanto tú como el Espíritu sois Amor. A través de tu propia experiencia directa en la meditación puedes conocer al Espíritu como la verdad, el conocimiento y la dicha.

"Yo soy el camino, la verdad y la luz".

"Estad quietos y conoced que yo soy Dios".