"Una carta abierta de Dios"
[título original de 1989: "Una carta impaciente de Dios a todos nosotros", por Bo Lozoff - www.humankindness.org]

Paul Harvey, un comentarista de radio estadounidense, leyó esto en las noticias del mediodía de su programa el 16 de mayo de 1998. (La reacción fue tremenda. La oficina de Harvey en Chicago se vio inundada de llamadas telefónicas, correo y faxes.)

 

Mis queridos hijos, y creedme, lo sois todos vosotros, Me considero un tío bastante paciente. Quiero decir, mirad el Gran Cañón. Hicieron falta millones de años para que quedara perfecto. Y ¿qué hay de la evolución? Jolín, no hay nada más lento que diseñar la cosa darwiniana esa para que tuviera lugar célula por célula y gen por gen. Y he sido paciente a lo largo de vuestras modas, civilizaciones, guerras e intrigas, y las innumerables maneras en que Me dais por sentado hasta que volvéis a meteros en líos una y otra vez. Pues, quería hablaros de algunas de las cosas que empezaron a mosquearme.

Primero, vuestras rivalidades religiosas Me hacen subirme por las paredes. ¡Basta ya! Aclaremos una cosa. Son vuestras religiones, no Mías. Yo lo soy todo. Estoy más allá de ellas. Cada una de vuestras religiones afirma que sólo hay un Dios, lo cual, a propósito, es completamente verdad, pero en seguida añade que es Mi religión favorita. Y cada una afirma que su biblia fue escrita por Mí personalmente y que todas las demás biblias son inventos humanos. Ay, Yo. ¿Cómo puedo empezar a parar tan complicadas tonterías? Venga, escuchad. Yo soy vuestro Padre y vuestra Madre, y no hay favoritos entre Mis hijos.

También Me da pena daros esta noticia, pero no escribo. Mi letra es horrible y, además, siempre he sido partidario de la acción. Así que TODOS vuestros libros, incluidas esas biblias, fueron escritos por hombres y mujeres. Cierto, eran hombres y mujeres inspirados, era gente extraordinaria, pero también cometieron errores de vez en cuando. Y Me aseguré de que fuera así, para que nunca os fiarais más de una palabra escrita que de vuestro corazón viviente. Veréis, para Mí, un ser humano, incluso un mendigo en la calle, vale más que todos los libros sagrados del mundo. Esa es la clase de tío que soy. Mi espíritu no es una cosa histórica. Está vivo ahora mismo, ahora mismo, tan fresco como vuestra próxima alienta respiración. Los libros y lugares religiosos son sagrados y poderosos, pero no lo son más que el menor de vosotros. Su único propósito era guiaros en la buena dirección, no hacer que discutierais continuamente entre vosotros y mucho menos evitar que confiarais en vuestra propia conexión personal conmigo. Lo cual Me lleva al siguiente punto de vuestras tonterías.

Os comportais como si Yo necesitara que vosotros y vuestras religiones Me defendáis o que ganéis almas para Mí. Por favor, no Me hagáis favores. Puedo defenderme muy bien Yo solito, gracias. No necesito que Me defendáis y no necesito que Me déis crédito constantemente. Sólo quiero que seáis buenos los unos con los otros. Y otra cosa. No Me pongo nervioso por dinero o política, así que dejad ya de mencionar Mi nombre en vuestros dramas. Por ejemplo, nunca amenacé al predicador Oral Roberts. Nunca di una vuelta en ninguno de los Rolls Royces del gurú Rajneesh, nunca le dije a Pat Robertson que se presentara a las elecciones presidenciales, ni tuve nunca una conversación con los telepredicadores Jim Bakker, Jerry Falwell o Jimmy Swaggart. Por supuesto, sí tengo previsto hacerlo en el Día del Juicio Final.

Ahora bien, quiero que dejéis de pensar que la religión es algún tipo de juramento de lealtad hacia Mí. El auténtico objetivo de la religión es que VOSOTROS seáis más conscientes de MI, no al revés. Creedme, ya os conozco. Sé lo que hay en el corazón de cada uno de vosotros y os quiero igual, sin condiciones. Así que alegraos y disfrutad de Mí. Para eso es para lo que mejor sirve la religión. Parecéis olvidar lo misterioso que soy. Observáis las diferencias nimias entre vuestras escrituras y decís: "Pues, si esto es la verdad, entonces aquello no puede ser." Pero en vez de intentar explicar Mis paradojas y Mi naturaleza insondable (algo que nunca conseguiréis), ¿por qué no abrís vuestros corazones a lo sencillo que todas las religiones tienen en común? Sabeís de lo que estoy hablando. Sed buenos los unos con los otros. Amad y respetad a todo el mundo. Sed amables. Incluso cuando la vida da miedo u os confunde, animaos y estad de buen humor, porque siempre estoy con vosotros.

Y aprended a callaros, para que podáis oír Mi pequeña y silenciosa voz. No Me gusta gritar. Haced del mundo un lugar mejor al vivir vuestras vidas con dignidad y graciosidad, pues sois Mis propios hijos. No os refrenéis en la vida, pues las partes de vosotros que pueden morir, lo harán seguro, y las que no pueden, no lo harán. Así que, don't worry, be happy. (Vale, le he robado esto a Bobby McFerrin, pero ¿Quién se lo creéis que se lo dio?) Cosas sencillas ahora. ¿Por qué siempre lo hacéis todo tan complicado? Es como si siempre anduvierais buscando excusas para perturbaros. Y la verdad es que estoy muy harto de ser vuestra excusa principal.

¿Creéis que Me importa si Me llamáis Dios, o Yahweh, Jehová, Alá, Wakatonka, Brahma, Padre, Madre, o incluso el Vacío de Nirvana? ¿Creéis que Me importa cuál de Mis Hijos Especiales --Jesús, María, Budá, Krishna, Mahoma o cualquiera de los otros-- os gusta más? Podéis llamarme a Mí y a Mis Hijos Especiales como queráis, con tal de que hagáis lo Mío de quereros tanto como yo os quiero a vosotros. ¿Cómo podéis seguir sin hacer algo tan sencillo? No, no os estoy diciendo que abandonéis vuestras religiones. Disfrutad de ellas, honradlas y aprended de ellas, lo mismo que deberíais disfrutar de vuestros pades, honrarlos y aprender de ellos. ¿Pero vais por allí diciéndole a todo el mundo que vuestros padres son mejores que los suyos? Puede que vuestra religión, como vuestros padres, ocupe siempre el lugar más especial de vuestro corazón. No Me importa para nada. Y no quiero que combinéis todas las grandes tradiciones en Un Gran Lío.

Cada religión es única por una razón. Cada una tiene un estilo único para que la gente pueda encontrar el mejor sendero para cada uno. Pero Mis Hijos Especiales --aquellos alrededor de quienes vuestras religiones giran-- viven todos en el mismo lugar en Mi corazón y se llevan estupendamente, os lo aseguro. El clero debe dejar de crear un mito de rivalidad donde no hay.

Mis benditos hijos de la Tierra, el mundo se ha hecho demasiado pequeño para vuestros fanatismos y confusiones omnipresentes. El planeta entero está ahora conectado por el tráfico aéreo, los receptores de satélite, teléfonos, aparatos de fax, conciertos de música rock, enfermedades, y necesidades y preocupaciones mutuos. ¡Apuntaos al Programa! Si realmente queréis ayudarme a celebrar el cumpleaños de Mi Hijo Jesús, comprometeos a intentar encontrar un modo de alimentar a vuestros hambrientos, vestir a vuestros desnudos, proteger a vuestros maltratados y abrigar a vuestros pobres. Y lo que es igual de importante, haced de vuestra vida diaria un ejemplo resplandeciente de bondad y buen humor.

Os he dado todos los recursos que necesitáis, ojalá empecéis a abandonar vuestro miedo mutuo y empecéis a vivir, amar y reír juntos. No, no estoy realmente cabreado. No realmente. Sólo pretendía llamar vuestra atención porque odio veros sufrir. Pero os di la libre voluntad, así que ¿qué puedo hacer más que intentar influir a través de la razón, la persuasión, y un poco de culpabilidad y manipulación? Después de todo, sabéis que soy la Madre Judía original. Sólo quiero que seáis felices y Me sentaré en la oscuridad. Realmente estoy con vosotros siempre. Siempre.

Confiad en Mí. Vuestro solo y único,

Dios