Site hosted by Angelfire.com: Build your free website today!

 

 

 

EL TAO DE LA SALUD, EL SEXO Y LA LARGA VIDA

Daniel Reid

Editorial Urano

1989

ISBN 84-86344-78-6

 

págs. 378-379

Uno de los más notables casos de longevidad que se hayan conocido en el siglo XX es el del taoísta y herbolario chino Li Ching-yuen, que mantuvo el vigor juvenil, con toda su potencia sexual y perfecta salud, durante una larga y activa vida. Li murió en 1933, poco después de contraer matrimonio con su vigésima cuarta esposa, y aún queda constancia en los archivos chinos de que su nacimiento se produjo en 1677, durante los primeros años de la dinastía Ching. Para quienes gustan de contar los años, eso quiere decir que murió a los 256. Cuando murió, Li conservaba toda la dentadura y los cabellos, y quienes lo conocieron dicen que parecía tener unos 50 años cuando ya había cumplido los 200.
Li Ching-yuen dejó claras y detalladas indicaciones para quienes deseen seguir sus pasos y emular su ejemplo. Su programa se basaba en tres reglas principales:

•    No apresurarse nunca en la vida. Tómese las cosas con calma, tómeselas despacio y tómese todo el tiempo que le haga falta. Li aconsejaba a sus discípulos que tuvieran siempre el corazón sereno, se sentaran con tanta tranquilidad como una tortuga, caminaran con tanta viveza como un pájaro y durmieran tan profundamente como un perro.
•    Evite toda clase de emociones extremas, sobre todo a medida que vaya entrando en años. No hay nada que agote tan rápidamente la energía del cuerpo y perturbe tan completamente la armonía funcional de los órganos vitales como los bruscos estallidos de emoción.
•    Observe un programa físico diario de ejercicios corporales y respiratorios. La duración y la intensidad de este programa son mucho menos importantes que su regularidad cotidiana.

Además, dejó también tres orientaciones específicas con respecto a la alimentación:

•    Evite comer con exceso en las calurosas noches de verano, pues eso provoca la estancación de la sangre y la energía.
•    Consuma cantidades adicionales de alimentos nutritivos en las frías mañanas de invierno, pues eso le proporcionará la esencia y la energía que el organismo necesita para compensar el mayor esfuerzo de mantener el calor cuando el clima es frío.
•    Adopte una dieta básicamente vegetariana, complementada con hierbas medicinales para la longevidad.